La identidad de nuestra marca y su imagen está asociada al personaje más universal de la literatura: don Quijote de Mancha. Este caballero forma parte de nuestra identidad visual y el nombre de la marca, Aldonza, se toma de la doncella Aldonza Lorenzo, conocida en la obra de Miguel Cervantes como Dulcinea del Toboso. Nuestros vinos, aceite de oliva virgen extra y azafrán se cultivan y producen en la tierra de don Quijote. Sus aventuras son parte de la esencia de nuestros productos. Pero, ¿qué sucede con el cava?

Te contamos que también existe un estrecho vínculo entre el vino espumoso, elaborado en tierras con Denominación de Origen Cava en la comarca del Penedés (Barcelona), y el libro de Cervantes. La aventura de don Quijote en Cataluña trascurre en ocho de los 74 capítulos de la segunda parte de la obra. De hecho, la desdichada batalla de Barcelona, que acontece en la parte final del libro, determina el regreso definitivo de don Quijote a La Mancha.

¿Para qué viajó don Quijote a Cataluña? Salió por primera vez de Castilla para ir a las Juntas de Barcelona. “Un caminar de seis días que expresa la gran distancia recorrida, siempre en dirección del Este, de Aragón hacia Cataluña”.

Sus andanzas empiezan nada más pisar suelo catalán. Don Quijote y su fiel acompañante Sancho Panza se encontraron a un grupo de bandoleros. “Más de cuarenta bandoleros vivos que de improviso los rodearon, diciéndoles en lengua catalana que estuviesen quedos y se detuviesen”. Los bandoleros, temidos en aquella época, sorprendieron a don Quijote “a pie, su caballo sin freno, su lanza arrimada a un árbol y, finalmente, sin defensa alguna”. Cervantes utilizó algunas palabras catalanas para describir cómo don Quijote se defendió de los bandoleros con su lanza y espada. Destaca el encuentro del caballero de La Mancha y el jefe de los bandoleros; relato que parece un encuentro histórico real.

Durante su nuevo caminar de tres días y tres noches, don Quijote y Sancho se escondieron por caminos poco frecuentados; práctica que dista mucho de su habitual costumbre de gritar en mitad de cada trayecto sus desafíos. El paisaje que contemplaron durante su andadura hacía la capital catalana, estaba poblado por extensos campos de vid.

 

libro don quijote de la mancha aldonza

 

Cataluña les brindó un espectáculo natural que jamás habían visto: contemplar el mar por primera vez. En el puerto de Barcelona, vivieron su primera y única aventura en el mar, persiguiendo en la capitana a un bergantín de corsarios de Argel. Don Quijote quedó sorprendido por la muchedumbre de aquella ciudad, sus costumbres y su gastronomía. Pudo apreciar también la diferencia en las texturas de los vinos de aquella tierra.

Miguel de Cervantes también relata en su obra cómo don Quijote visitó por primera vez una imprenta en Barcelona y cómo, en esta misma ciudad, afrontó su última batalla.

En la playa de la ciudad condal se disputó la última batalla de don Quijote que fue contra el Caballero de la Blanca Luna-Sansón Carrasco. En este escenario fue vencido por primera vez y se vio obligado a cumplir con las condiciones del desafío: un año sin buscar aventuras y sin echar mano a la espada. Don Quijote tuvo que regresar a su aldea de La Mancha. ¡Aquí fué Troya! ¡Aquí mi desdicha, y no cobardía, se llevó mis alcanzadas glorias; aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se escurecieron mis hazañas; aquí finalmente cayó mi ventura para jamás levantarse! En estas palabras se aprecia el papel determinante de Barcelona en el universo caballeresco del personaje.

El apego a Barcelona tanto de don Quijote como del propio Cervantes, se aprecia también en las últimas palabras que pronunció cuando éste regresaba a su aldea. “Me pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los estranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza única. Y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, sólo por haberla visto”.

No resulta osado afirmar que parte de la esencia de don Quijote se quedó en Barcelona, en sus gentes y en su tierra. Los cavas Aldonza, Reseva, Brut, Nature y Rosé, mantienen viva la historia de ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha’. La presencia de este caballero ilumina las etiquetas de nuestro cava.

 

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